
Hace varias semanas os mostré cómo las luces suspendidas son capaces de crear escenas mágicas. Por sí mismas, bombillas o velas emiten luz cálida, perfecta para soñar. Sin embargo, en muchas ocasiones podemos multiplicar sus efectos si escogemos los portadores adecuados.
Estas 'cajas' de luz tienen en común su transparencia. La cuestión es hacer que el vidrio juegue con otros elementos para que graduen o dirijan la luz en la forma en que queremos proyectarla. Serigrafías, telas trenzadas o de colores... y mi recomendación de siempre, introducir elementos naturales para darle un efecto rústico.
¿Habeis soñado alguna vez a la luz de las velas?



